Anonymous ataca sitios oficiales del Gobierno de México

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El viernes 27 de enero de 2012 Anonymous se apoderó de varios portales oficiales del Gobierno de México, en tre los que se encuentran la Secretaría de Gobernación, el Senado y la Cámara de Diputados, como protesta por una iniciativa de ley propuesta por el senador Federico Doring, comparable, desde su punto de vista, con otras iniciativas antipiratería como la ya relegada Ley SOPA en los Estados Unidos.

La iniciativa propuesta por el senador Doring en el pasado mes de diciembre es para castigar como delincuentes a las personas que suban cualquier obra, vídeo, libro o música protegidos por los derechos de autor, a cualquier red social o la pongan a disposición de terceros por cualquier otro medio.

Anonymous subió a YouTube un video explicativo de las razones por las cuales hackeó los portales gubernamentales, donde exigen al gobierno de México  suspender el avance de esta iniciativa, ya que no podrán detener la distribución de archivos en Internet ni la libertad de expresión. Para concluir dan a entender que el Gobierno de México debe ser poseedor de muchísimos archivos y documentos de los cuales no es el propietario intelectual.

Anonymous

Aunque es debatible que compartir una película en Internet sea libertad de expresión, y mucho menos cuando se hace por parte de compañías con fines de lucro, como la recién desaparecida Megaupload, que cobraba por que series y películas fueran transferidas de sus base a las computadoras de los usuarios registrados de manera más rápida. lo cierto es que vale la pena revisar los conceptos actuales de libertad de expresión y de propiedad intelectual.

Si bien el actual concepto de propiedad intelectual pretende que la gente pague para tener acceso a cualquier obra protegida, esto favorece solamente al propietario, en tanto perjudica a todo el mundo, además de que impide el conocimiento de dicha obra a las personas con menos recursos.  Posiblemente lo único que se deba de legislar sea el utilizar las obras con fines de lucro o el omitir intencionalmente o no el nombre del dueño de la obra, ya que son muchas las personas que roban contenidos de otros lados y se agregan como los creadores de dichas obras, lo cual no se puede menos que juzgar como robo.