China: adictos a Internet, a centros militares

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En alguna ocasión hemos hablado aquí mismo de las personas que sufren enfermedades relacionadas con el uso excesivo de Internet, y aunque por entonces no nos detuvimos en la forma de curar este tipo de problemas, los chinos siempre nos tienden una mano a estos inconvenientes. A continuación, entonces, la solución local para aquellas personas que se muestran por sí mismas incapaces de abandonar el ordenador.

El caso es que el video que se encuentra al final del artículo ha sido el desencadenante de que esta noticia recorra el mundo entero, a partir de que dos cineastas independientes nacionales, Shosh Shlam y Hilla Medalia, tuvieron la posibilidad de ingresar a un Centro de Rehabilitación ubicado en Daxing, Beijing, y registrar como las personas son curadas de su adicción a Internet.

Adictos Internet 1

Este sitio, que como otros dispuestos en todo el territorio de China ha sido señalado como “de readaptación social”, tiene el objetivo de que las personas puedan deshacerse del uso compulsivo de Internet, considerado en oriente como un “trastorno clínico”, que como cualquier otra enfermedad requiere de que la persona sea intervenida por un grupo de especialistas en la materia, hasta que se le pueda dar “el alta”.

Además, resulta llamativo que los jóvenes que aparecen en el video, no tomaron ellos mismos la decisión de ingresar a estos sitios para mejorar su condición de vida, sino que fueron internados contra su voluntad por sus propios padres. En el video, de hecho, se relata como algunos de ellos tuvieron que ser llevados mediante engaños, y otros hasta sedados pues no querían abandonar sus dormitorios con acceso a Internet en el ordenador o smartphone.

Adictos Internet 2

Entre las actividades que se llevan a cabo en estos espacios para cambiar la vida de las personas dominadas por Internet, se encuentran algunas como por ejemplo ejercicio al aire libre, terapia psicológica y medicación. Claro, el costo mensual del tratamiento es de unos 1.640 dólares, el doble de lo que gana un chino promedio, así que debemos suponer que muchos son curados “en casa”.