¿Cuál es tu huella energética?

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Si escuchas música con un iPod, quizá te interese saber que un tercio de las emisiones de CO2 causantes del cambio climático que genera este aparato se producen como consecuencia de su uso: Por el gasto de energía para que funcione. Eso dice el fabricante. Y, aunque no son muchas las emisiones, esto es sólo una pequeña parte de tu huella energética.

Para unos pantalones vaqueros o una camiseta hace falta algodón que suele ser cultivado en países lejanos. Se necesitará energía para transportarlo hasta los talleres, elaborar el tejido, fabricar la prenda, llevarla hasta la tienda… Sin embargo, la mayor parte del gasto de energía relacionado con esos pantalones se producirá luego, cuando se usen. En concreto, cuando se metan una y otra vez en la lavadora o cuando se planchen.

Casi todo lo que hay a nuestro alrededor necesita energía. Eso supone un problema, pues el conseguirla implica toda una serie de impactos ambientales, económicos y sociales. También hace falta energía para moverte por la ciudad, para que llegue la comida hasta tu plato, para navegar por Internet, para calentar el agua de la ducha, para jugar con la consola…

Existen muchas formas de que uno reduzca su huella energética, como moverse en bicicleta, utilizar bombillas de bajo consumo, alargar la vida de los productos que se consumen, separar los residuos para que sean reciclados… Tampoco hay que dejar de escuchar música o de hacer lo que a uno más le guste, pero parece coherente el ayudar a no desperdiciar la energía de forma inútil. Como cuando hay una bombilla luciendo en una habitación vacía. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), un televisor apagado en el modo espera (con la pantalla sin imagen y el piloto de color rojo) puede suponer hasta un 15% del gasto de energía de este aparato. ¿Y sabías que la pantalla es la parte que más consumo de un ordenador personal? Por qué dejarla encendida si no vamos a utilizarla en un largo rato.

El transporte es una de las áreas que más energía gastan por el uso masivo del coche privado. Sin embargo, el 50% de los desplazamientos en automóvil en ciudad es para recorrer menos de 3 kilómetros. Y el 10% de los desplazamientos para una distancia menor de 500 metros.