Lo bueno, lo malo y lo feo de Office 2013

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Después de mucho tiempo, Office 2013 ha llegado para intentar revitalizar la propuesta de ofimática de Microsoft. A primera vista, es tarde para recuperar la presencia de antaño en los ordenadores tradicionales. Los servicios en la nube, como Google Drive, se están llevando a todos los usuarios a un estilo de trabajo que basa su mayor productividad en la posibilidad de trabajar en conjunto, sin necesidad de instalar aplicaciones y corriendo todo desde Internet.

Sin embargo, Office 2013 tiene algunas cosas interesantes, otras no tanto. Analizamos lo que más nos gusto y lo que podría mejorarse para volver a posicionar a Office 2013 como la suite ofimática por excelencia. ¿Logrará Microsoft recuperar su lugar en este segmento tan importante para el ambiente profesional y productivo?

El nuevo Office 2013 permite editar archivos PDF. Es algo que se venía pidiendo hace años, se adapta de forma muy aceptable a los menús y herramientas clásicos de Windows y de esta manera trabajar sobre el PDF se vuelve intuitivo y simple.

También se incluye la posibilidad de incrustar videos en línea, y los controles táctiles son especialmente precisos y útiles para cualquier usuario de tablets o computadoras con pantalla táctil. Donde también hay mejoras, y se agradecen, es en el apartado de conectividad en la nube. Office 2013 es la suite ofimática de toda la vida, pero con ventajas y mayor velocidad a la hora de subir el contenido y permitir edición remota.

Pero Office 2013 tiene puntos negativos, y algunos muy serios: el más relevante es el abandono total de los usuarios de Windows XP y Vista, dos plataformas que aún siguen vigentes (principalmente XP), y que no podrán disfrutar de este nuevo paquete de ofimática.

También se puede ver que el cambio visual es casi nulo, optando por pequeñas modificaciones que no son sustanciales, y podrían haberse obviado directamente. ¿Logrará convencer a los usuarios o quedará en el olvido?