Periodista Árabe pudiera ser ahorcado por mensajes en Twitter.

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El joven periodista Saudí de 23 años, Hamza Kashgari se dirigía a Nueva Zelanda, pero al hacer una escala en Malasia fue detenido y deportado a Arabia Saudita debido a cuatro post colocados en su Twitter en los que le hablaba a Mahoma, en palabra que no son aceptadas en los paises musulmanes, lo que pudiera costarle ser condenado a la horca en cualquier momento por el gobierno de su país.

Kashgari ya era perseguido por el gobierno de Arabia Saudita debido a algunas publicaciones anteriores, lo que había motivado su traslado a Oceanía, pero lo que provocó la organización en su contra por miles de pobladores de su país en Facebook, mediante una página que exige su ejecución respaldada con más de veinte mil personas.

Los comentarios que motivaron las reacciones decían: “No me gustan los halos de divinidad entorno a ti. No debería rezar por ti”, así como “He amado tu rebeldía. Siempre has sido una fuente de inspiración para mí”. además de algunos otros, que para la interpretación de lso occidentales ni siquiera muestra que sea un no creyente, simplemente alguien que piensa diferente sobre su líder espiritual.

En Twitter los mensajes son de apoyo para el periodista árabe, pero en una menos cantidad que los de repudio que se pueden ver en la red social Facebook, pero a su favor se suma el presidente del parlamento europeo, Martin Shutz, quien ya le ha solicitado clemencia al rey Saudí Abdalá, pero de momento el periodista se encuentra a cargo de la ley de su país en espera de ser acusado formalmente por “Falta de respeto hacia Dios”.

Aunque la idea parece aberrante para algunos occidentales, la realidad es que no hay demasiada diferencia en la forma de actuar de las mayorías religiosas que, aunque no pueden condenar a muerte a quienes no están de acuerdo en las creencias religiosas, si los condenan a vivir separados de ellos como se hacía antiguamente con los leprosos. Pero si en Occidente no se condena a muerte a un blasfemo es solamente porque los gobiernos permiten la libertad de cultos, aunque las distintas iglesias mantienen la discriminación de credos.