A mucha gente le ocurre lo mismo: cambia a una tarifa de 1.000 megas (1 Gb/s), empieza a descargar un juego o un archivo grande y se encuentra con números como 80–110 MB/s (o incluso menos). La conclusión suele ser inmediata: “me están dando menos de lo contratado”. Pero, en la mayoría de casos, no hay truco. Lo que hay es una confusión muy común entre Mb y MB… y, además, varios “peajes” técnicos que se comen una parte de la velocidad en el mundo real.
Dos unidades casi iguales… que no significan lo mismo
El primer punto clave es que las operadoras publicitan la velocidad en megabits por segundo (Mb/s), mientras que los ordenadores y muchas apps muestran descargas en megabytes por segundo (MB/s).
- Mb (megabit): unidad de velocidad de transmisión en redes.
- MB (megabyte): unidad de tamaño de datos (archivos).
Y aquí está la regla que lo cambia todo:
8 bits = 1 byte
Por tanto: 8 Mb = 1 MB
Eso significa que una línea de 1.000 Mb/s (lo que la gente llama “1.000 megas”) tiene un máximo teórico de:
1.000 ÷ 8 = 125 MB/s
Así que, si un usuario ve una descarga rondando los 100–120 MB/s en condiciones ideales, no le están “robando”: está viendo la velocidad en otra unidad.
Por qué el máximo teórico casi nunca se alcanza
Incluso entendiendo el cambio de unidades, queda otra realidad: el número contratado es el límite del enlace, pero parte de esa capacidad se usa para que Internet funcione.
Entre los factores habituales están:
- Cabeceras y encapsulación (Ethernet, IP, TCP/UDP…). Son datos “de control” que acompañan a los datos reales.
- Confirmaciones y control de flujo (sobre todo en TCP, el más común en descargas).
- Retransmisiones si hay pérdidas de paquetes (algo frecuente con Wi-Fi saturado o mala cobertura).
- Congestión en algún punto: el router, la red del operador, el peering, o el propio servidor desde el que se descarga.
- Límites del servidor o de la plataforma: muchas webs y servicios no entregan a la velocidad máxima de tu línea, aunque tu conexión esté perfecta.
Y hay un matiz adicional que confunde aún más: algunos sistemas y programas muestran “MB/s”, pero realmente trabajan en MiB/s (unidades binarias). No hace falta entrar en matemáticas: basta con saber que, según el programa, el número puede variar un poco aun descargando exactamente igual.
Speedtest vs descarga real: no están midiendo “lo mismo”
Otra escena típica: el speedtest marca 950–1.000 Mb/s, pero una descarga concreta no pasa de 70 MB/s. ¿Quién miente? Normalmente, nadie.
- Un speedtest está diseñado para exprimir tu línea: usa servidores optimizados y varias conexiones simultáneas.
- Una descarga real depende del servidor, de la ruta de red, del número de conexiones, de si hay limitaciones y de cómo gestiona la app esa descarga.
Por eso una tarifa de 1 Gb/s puede “dar perfecto” en test… y no llegar a tope en una descarga concreta. La diferencia suele estar en el origen (el servidor) o en el tramo final (tu red doméstica).
Tabla rápida: de “megas” a velocidad real en descargas
Para ponerlo fácil, aquí va una referencia orientativa. La columna “lo que suele verse” asume condiciones razonables (buen router, buen cable o buen Wi-Fi, servidor competente). En la práctica puede variar.
| Velocidad comercial | Máximo teórico (MB/s) | Lo que suele verse en descargas (MB/s) |
|---|---|---|
| 100 Mb/s | 12,5 MB/s | 10–12 MB/s |
| 300 Mb/s | 37,5 MB/s | 33–37 MB/s |
| 600 Mb/s | 75 MB/s | 65–75 MB/s |
| 1.000 Mb/s (1 Gb/s) | 125 MB/s | 105–120 MB/s |
| 10.000 Mb/s (10 Gb/s) | 1.250 MB/s | 900–1.150 MB/s* |
* En 10 Gb/s, el cuello de botella casi siempre está en casa: tarjeta de red, switch, cableado, almacenamiento del PC/NAS o el propio servidor remoto. Llegar a cuatro cifras sostenidas no es imposible, pero requiere equipo y condiciones.
El gran “cuello de botella” que nadie mira: tu red y tu equipo
A partir de 600 Mb/s y, sobre todo, en 1–10 Gb/s, es muy común que el límite no sea la fibra, sino el hardware:
- Muchos routers, televisores, decos y PCs tienen puertos de 1 Gb/s como máximo.
- En Wi-Fi, la cifra “bonita” del router no siempre se traduce en velocidad real, especialmente con paredes, interferencias o dispositivos antiguos.
- Un disco duro mecánico o un SSD lento puede no escribir a la velocidad necesaria para sostener descargas muy altas.
- En 10 Gb/s, suele ser necesario Ethernet 10G, buen cableado (habitualmente Cat 6A para tiradas largas), y un switch/placa/red a la altura.
En resumen: puedes contratar 10 Gb/s y seguir viendo números modestos si el resto de la cadena no acompaña.
Cómo saber si tu línea va bien sin volverte loco
En un medio generalista, la recomendación más útil suele ser la más simple:
- Prueba por cable (Ethernet) antes de culpar a la fibra.
- Haz varias pruebas: speedtest y descarga desde una fuente fiable (por ejemplo, una plataforma grande o un repositorio con buena capacidad).
- Si te mueves por Wi-Fi, prueba cerca del router y luego en la habitación “problemática” para ver si el bajón es cobertura.
- Si tu tarifa es 1 Gb/s o más, confirma que tu PC/router/switch soporta esa velocidad.
Preguntas frecuentes
¿A qué velocidad debería descargar con 1.000 megas (1 Gb/s) en MB/s?
El máximo teórico ronda 125 MB/s, pero lo habitual es ver entre 105 y 120 MB/s en descargas bien servidas y con buen equipo (mejor por cable).
¿Por qué un test de velocidad me da 1.000 Mb/s y Steam o el navegador me muestran menos?
Porque el test está optimizado para medir tu enlace, mientras que una descarga depende del servidor, la ruta y la propia app. Además, muchas apps muestran MB/s, no Mb/s.
¿Qué necesito para aprovechar una conexión de 10 Gb/s en casa?
Normalmente, tarjeta de red 10G, router o switch con puertos 10G, cableado adecuado y un equipo (PC/NAS/disco) capaz de escribir datos a muy alta velocidad. Sin eso, la fibra puede ir sobrada y tu red doméstica quedarse corta.
¿Por qué con Wi-Fi nunca llego a lo contratado aunque tenga “el mejor router”?
Porque el Wi-Fi depende de interferencias, distancia, paredes, saturación de canales y del chip Wi-Fi del dispositivo. En tarifas altas, el cable sigue siendo la forma más estable de acercarse al máximo.
vía: Revista Cloud








