Corea del Sur prepara una medida que, ojalá, sea un ejemplo para otras reguladoras de telefonía móvil alrededor del mundo. Se trata de la decisión de atacar el bloatware (aplicaciones que llegan preinstaladas en los teléfonos y normalmente no se pueden eliminar de forma sencilla). Estas aplicaciones normalmente suelen ser productos especiales de cada operador o fabricante de móviles.
Uno de los problemas de este tipo de programas es que no se pueden desinstalar de forma sencilla, pero además se trata de aplicaciones con versiones casi siempre desactualizadas y con un consumo excesivo de recursos que termina afectando el desempeño general del teléfono.
En Corea del Sur pondrán en marcha una medida para limitar y transformar el bloatware en aplicaciones útiles, de lo contrario los fabricantes de Android no podrán instalar sus aplicaciones propias en el sistema operativo. Los usuarios tienen que poder eliminar las aplicaciones de forma automática, de lo contrario no podrán formar parte del equipo.
Los dos mayores proveedores de teléfonos móviles de Corea del Sur (Samsung y LG) tiene cerca de 60 aplicaciones propias que corren riesgos ahora que empieza a tomar forma esta nueva directriz del Ministerio de Tecnología. El objetivo es lograr teléfonos más eficientes y versátiles que no se vean afectados por la instalación de programas con fallas y consumos poco eficientes de energía y recursos.
Las suites de aplicaciones y servicios como Gmail, Hangouts y Google Maps también estarán reguladas por esta nueva forma de gestión y disposición de teléfonos y tablets Android. Las compañías tendrán hasta el mes de abril para ofrecer esta herramienta en cada una de las aplicaciones denominadas bloatware.
El Samsung Galaxy S5 sería uno de los primeros teléfonos de gama alta en llegar con estos cambios para mejorar el rendimiento y la personalización de los usuarios, teniendo mayor control sobre las aplicaciones propias.