El 68% de jóvenes entre 15 y 18 años confiesan haber intentado hackear cuentas de sus conocidos

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hackersLa seguridad de los hijos en Internet es uno de los problemas que más preocupa a los padres, pero ¿y si esos hijos son los que violan las leyes de seguridad? Según un estudio realizado pon Panda Security en Chile, el 67 % de los jóvenes entre 15 y 18 años afirma haber intentado hackear en alguna ocasión cuentas de Messenger de sus conocidos. Los datos de este país latinoamericano nos permite hacernos una idea de que en el resto del mundo las cifras pueden ser similares, precisamente hoy, en el Día de Internet en España y en el Día Mundial de la Sociedad de la Información.

En contraposición con este dato, el 63 % de los padres declara sentirse preocupado por la seguridad online de sus hijos, enfocada a las amenazas a las que pueda exponerse, como el contacto con desconocidos, acceso a páginas con contenidos inapropiados, etc…, pero ninguno señala entre sus principales preocupaciones el riego de que su hijo pueda estar realizando actividades en Internet.

De acuerdo con el estudio, la mitad de los adolescentes entre 15 y 18 años utiliza diariamente Internet llegando a una media de 18,5 horas semanales conectado. De este tiempo dedican el 32 % a asuntos relacionados con los estudios y un 68 % lo dedican a actividades de ocio como jugar online, ver vídeos, escuchar música, hablar con sus amigos y contactos, etc..

Dentro de ese 68 % se pueden enmarcar muchas actividades que no son del todo lícitas, como reenviar fotos o videos comprometidos de compañeros por Internet o haberlas publicado en redes sociales, sin su consentimiento. El 20 % afirma haberlo hecho alguna vez.  Siguiendo con esta tendencia de «violaciones de la intimidad», el 17 % de todos los adolescentes consultados tiene unos conocimientos técnicos avanzados y admiten tener capacidad para encontrar herramientas de hacking en Internet; de ellos casi un tercio confirma haberlas utilizado en alguna ocasión. ¿Por qué? es la pregunta, y la respuesta: el 86 % lo hace por curiosidad y afán de aprendizaje que les movió a investigar este tipo de herramientas públicas. Pues puede que la curiosidad mate al gato, porque, como dice Luis Corrons, Director técnico de Panda Labs, «las actividades que realizan muchas veces incluso son ilegales».

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Sus actividades, según Corrons, llega hasta utilizar troyanos para espiar a sus parejas, intentar hackear servidores de instituto para tener acceso a exámenes o suplantar la identidad de amigos y compañeros en redes sociales.

El problema es que, mientras que hay muchas iniciativas en materia de educación y concienciación para evitar los peligros de la red para los menos, son muchas menos las destinadas a detectar comportamientos ilícitos y corregirlos. «Hay que animar a los jóvenes a utilizar Internet como vía de crecimiento personal, enseñándoles a un uso saludable y responsable, evitando que caigan en actividades sospechosas amparados en el anonimato que permite la Red».

Vía: Terra