Microsoft ha iniciado un cambio profundo en la manera de trabajar con sus aplicaciones más populares: Word, Excel y PowerPoint comenzarán a guardar los archivos en la nube de forma automática y por defecto. La medida, que ya está llegando a Word con la versión 2509 para Windows, se extenderá en los próximos meses a Excel y PowerPoint, marcando un nuevo rumbo en la estrategia de la compañía: que la nube sea el centro de todo.
Una decisión con dos caras
El argumento oficial de Microsoft es claro: guardar en la nube ofrece ventajas indiscutibles. Permite no perder el progreso gracias al guardado automático, garantiza acceso desde cualquier dispositivo y facilita la colaboración en tiempo real. Además, añade un extra de seguridad al aplicar las políticas de cumplimiento y cifrado que las empresas ya tienen en Microsoft 365.
También abre la puerta a que los usuarios disfruten de la integración inmediata con Copilot, el asistente de inteligencia artificial de Microsoft, que necesita trabajar directamente sobre documentos almacenados en la nube para ofrecer sugerencias y automatizaciones.
El reverso de la moneda
Pero no todo son aplausos. Muchos usuarios y expertos en privacidad ven en esta decisión un paso atrás en la libertad de elegir dónde guardar los archivos. Hasta ahora, la opción natural era guardar en local, y la nube quedaba como alternativa. Con este cambio, el orden se invierte: la nube se convierte en la opción por defecto y el almacenamiento en el ordenador pasa a segundo plano.
Aunque es cierto que se puede desactivar este comportamiento —acudiendo al menú de Archivo > Opciones > Guardar y marcando “Guardar en este equipo por defecto”—, no todos los usuarios conocen estos ajustes ni se detendrán a configurarlos. El resultado es que millones de documentos personales y profesionales acabarán en OneDrive sin que sus dueños hayan tomado una decisión consciente.

Privacidad y dependencia tecnológica
El movimiento plantea dudas sobre la privacidad. Documentos confidenciales, informes financieros o presentaciones corporativas podrían quedar expuestos a políticas de almacenamiento externas, algo problemático para empresas o instituciones que requieren control absoluto sobre la ubicación física de sus datos.
Además, la medida refuerza la dependencia del ecosistema de Microsoft. Para muchos analistas, es otro paso más en la estrategia de “lock-in”, con la que el gigante tecnológico empuja a usuarios y organizaciones a basar cada vez más su vida digital en la nube de Redmond.
Excel y PowerPoint, los siguientes
El cambio no se limitará a Word. Microsoft ya ha confirmado que Excel y PowerPoint recibirán la misma actualización en los próximos meses. Eso significa que tanto hojas de cálculo con información sensible como presentaciones de empresa también se guardarán en la nube automáticamente, salvo que el usuario modifique la configuración.
¿Es hora de mirar hacia otras opciones?
Ante este escenario, no son pocos los que empiezan a mirar hacia alternativas libres como LibreOffice u OnlyOffice, que permiten mantener el control local de los documentos sin imposiciones. Estas suites, además de ser gratuitas, garantizan que los archivos se guarden donde el usuario decida, sin empujarlo hacia la nube.
La pregunta de fondo es si los usuarios aceptarán este cambio como una mejora de comodidad o si lo verán como una pérdida de control sobre sus propios datos.
Preguntas frecuentes (FAQ)
1. ¿Qué programas de Microsoft se verán afectados?
Word ya guarda documentos en la nube por defecto. Excel y PowerPoint seguirán el mismo camino en próximas actualizaciones.
2. ¿Puedo seguir guardando mis archivos en el ordenador?
Sí, pero tendrás que modificar las opciones de configuración en el menú de Guardar para que tu PC vuelva a ser el destino principal.
3. ¿Qué riesgos tiene este cambio?
Los principales son la pérdida de privacidad y la dependencia de la nube de Microsoft, además de posibles conflictos legales en organizaciones que deben controlar dónde se almacenan sus datos.
4. ¿Qué alternativas existen a Office?
Suites como LibreOffice u OnlyOffice permiten trabajar en formatos compatibles con Microsoft y ofrecen mayor libertad para decidir dónde guardar los archivos.