El videomaker venezolano Tomás Elías González Benítez ha presentado una innovadora metodología de preproducción audiovisual que promete optimizar el tiempo, los recursos y la calidad de los proyectos en un entorno donde la velocidad y la creatividad son esenciales. En la actualidad, la fase de preproducción se ha transformado en un pilar fundamental dentro del proceso creativo, ya que impone una planificación rigurosa para captar la atención del público de manera efectiva.
Según González Benítez, la preproducción no debe ser vista simplemente como un trámite más, sino como el cimiento donde se construye la identidad del proyecto audiovisual. Este enfoque incluye desde la escritura del guion hasta la creación de un moodboard, el desarrollo estructural, el análisis detallado de locaciones y una meticulosa planificación técnica. Todo ello se realiza con el objetivo de minimizar improvisaciones y elevar la calidad del producto final.
El videomaker enfatiza la necesidad de una dirección clara antes de comenzar a filmar, abarcando todos los aspectos narrativos, visuales y técnicos. «La preproducción es el lugar donde nace la historia. Si esta etapa falla, todo lo demás se tambalea», asegura. En este contexto, el guion se concibe como una herramienta estratégica que no solo define emociones y ritmos, sino que también establece tiempos de grabación y necesidades de producción.
Asimismo, González Benítez resalta el valor del moodboard como una herramienta clave para anticipar la identidad estética del proyecto. Este recurso favorece la coordinación de expectativas entre clientes, colaboradores y equipos técnicos, permitiendo que las decisiones creativas sean más coherentes.
Otro punto crítico que aborda el método es la planificación logística, con especial atención en el análisis de locaciones, horarios y requerimientos técnicos. Esta meticulosidad permite reducir imprevistos y optimizar el tiempo de rodaje, lo cual se traduce en un respeto hacia el cliente y el equipo involucrado.
González Benítez también señala los errores más comunes en la preproducción, como la falta de un guion claro, la ausencia de referencias visuales, un deficiente análisis de locaciones y una escasa coordinación técnica. Evitar estos fallos posibilita que cada fase del proyecto avance con mayor control y precisión, demostrando que una preproducción bien gestionada no solo no limita la creatividad, sino que crea el entorno ideal para que esta se despliegue de manera efectiva.







