El entorno digital se ha convertido en una parte fundamental de la vida diaria de los jóvenes, ofreciendo tanto oportunidades como retos significativos en términos de seguridad y bienestar. Datos de la Comisión Europea revelan que uno de cada seis adolescentes, entre los 11 y 15 años, ha sido víctima de ciberacoso, lo que evidencia la necesidad urgente de establecer un marco seguro en los espacios digitales.
Frente a esta situación, la Comisión Europea ha propuesto el EU KIDS Act, una iniciativa destinada a incrementar la seguridad de los menores en el ámbito digital. Esta propuesta se inspira en un principio crucial: la protección de los menores debe integrarse desde el diseño mismo de plataformas y servicios digitales, en lugar de responder de manera reactiva a problemas emergentes.
Una de las características más notables de esta normativa es la implementación de un acceso progresivo a las redes sociales según la edad. Esta medida limita el acceso a redes sociales para menores de 13 años, permitiendo que adolescentes de entre 13 y 14 años lo hagan mediante cuentas supervisadas por padres o tutores. También se proponen disposiciones para reducir el diseño de productos que inciten un uso compulsivo, limitar los contactos no deseados y prevenir la exposición a contenidos perjudiciales.
El proyecto también plantea mejoras en la privacidad de los menores mediante configuraciones de seguridad por defecto y garantías sobre funciones como geolocalización, uso de cámara y micrófono. Además, se contempla la introducción de herramientas de verificación de edad, control parental y facilidades para reportar conductas inapropiadas, asegurando una experiencia digital segura y acorde con las etapas de desarrollo de los jóvenes.
La iniciativa también aborda los riesgos vinculados con chatbots y asistentes virtuales, sugiriendo medidas para evitar interacciones que puedan inducir dependencia emocional en los menores. En el ámbito de los videojuegos, se prevén normativas sobre seguridad, calificación por edad y mecanismos de compra y recompensas aleatorias, comúnmente conocidos como «lootboxes».
Desde Proyecto MAS se destaca que avanzar hacia un entorno digital seguro implica considerar la protección de niños, niñas y adolescentes desde las etapas iniciales del desarrollo tecnológico. La meta no es excluir a los menores de la tecnología, sino garantizar un uso seguro, responsable y respetuoso de sus derechos. Este enfoque concuerda con la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI), subrayando la importancia de expandir estas salvaguardas a los espacios digitales.
El EU KIDS Act, como propuesta legislativa, aún debe seguir su curso en el ámbito europeo antes de convertirse en una normativa aplicable. Mientras tanto, Proyecto MAS continúa abogando por los derechos de las personas mayores y los menores, ofreciendo asesoramiento legal gratuito y colaborando con diversas entidades sociales para prevenir abusos y garantizar derechos, especialmente en Cataluña.








