El informe anual de ‘Seguridad de IA 2026’ elaborado por Check Point Research destaca un preocupante panorama sobre la evolución de los ciberataques en un entorno donde la inteligencia artificial (IA) desempeña un papel cada vez más crucial. Según el análisis, durante el último año se ha observado un cambio significativo: la IA ha dejado de ser una mera herramienta auxiliar para los atacantes y ha pasado a ser el actor principal en las intrusiones cibernéticas, con una participación humana mínima. Este cambio ha intensificado la urgencia con la que las empresas deben reevaluar y reforzar sus estrategias de seguridad cibernética.
El estudio, que se basa en incidentes reales y en telemetría global, documenta que la IA ahora dirige ataques de manera autónoma, lo que ha reducido el tiempo de vulnerabilidad de días a apenas horas. Un caso destacado es un ataque que afectó a nueve agencias gubernamentales en México, donde un solo operador utilizó herramientas de IA para ejecutar 5.317 comandos en 34 sesiones, con escasa supervisión humana.
Las interacciones de alto riesgo con IA en entornos corporativos también han aumentado notablemente. En el último año, estos eventos pasaron de representar uno de cada 50 accesos a uno de cada 25. Esto es particularmente preocupante, ya que muchas organizaciones usan aplicaciones de IA sin la aprobación formal de sus departamentos de TI, lo que lleva a filtraciones de datos y exposición de información sensible derivada, en gran medida, de un uso legítimo de estas tecnologías. Esto subraya la necesidad de implementar controles de seguridad más sólidos.
Lotem Finkelstein, vicepresidente de Check Point Research, subrayó la transformación operativa de la IA en el ámbito de la ciberseguridad: «Lo que hemos comprobado este año es mucho más profundo: la IA ha cruzado la línea operativa y ahora ejecuta campañas completas de forma autónoma». Este cambio desafía a los defensores, quienes ya no pueden depender de la intervención humana como un elemento crucial en la dinámica defensiva.
Ante este nuevo escenario, Check Point propone tres estrategias clave para mitigar los riesgos relacionados con la IA. Primero, se recomienda implementar seguridad específica para la IA, asegurando la protección de los sistemas existentes que dependen de esta tecnología. Segundo, se enfatiza la necesidad de igualar la velocidad de respuesta de los defensores con la de los ataques automatizados mediante herramientas avanzadas de monitoreo y prevención. Tercero, se aconseja establecer una gobernanza del uso de la IA dentro de las organizaciones para prevenir fugas de datos y credenciales de las interacciones diarias con herramientas de IA.
Estos hallazgos destacan la urgente necesidad de que las empresas evolucionen y adapten sus estrategias de ciberseguridad a las crecientes amenazas impulsadas por la IA, asegurando una defensa proactiva y efectiva en un entorno en constante cambio.






